Conócelos para cuidarlos y desarrollarlos.
Marcar límites significa establecer barreras, condiciones o reglas para regular comportamientos, acciones e interacciones, tanto propias como con otras personas.
Poner limites es una habilidad importante:
- Para lograr el bienestar con nosotras/os mismos.
- Para construir y mantener relaciones saludables.
- Para evitar conflictos y reducir el estrés.
- Para mantener el equilibrio entre nuestras necesidades y las de los demás.
Aprender a decir no cuando sea necesario y comunicar nuestros límites de manera efectiva y respetuosa es una de las herramientas más practicas que podemos aprender para nuestro día a día.
En la educación recibida durante generaciones, por ignorancia y dolor emocional, no se ha facilitado una educación consciente y madura sobre este punto. Hemos aprendido a ceder, complacer, sentirnos culpables si marcamos limites o a establecerlos desde la agresividad en sus múltiples formas.
Primero vamos a conocer en profundidad que son los límites a través de dos paradas o estaciones, dos formas de conocer e identificar los diferentes tipos de límites.
Tener un mapa claro e identificar el punto de partida facilita el viaje hacia el desarrollo de unos límites fuertes, flexibles y en forma.
En la primera estación vamos a explicar los limites en función de tres características; Porosos, rígidos o saludables. A medida que leas te animo a apuntar lo que resuene contigo.
LIMITES POROSOS.
- Los límites son débiles o están mal expresados.
- Son dañinos para ti porque los demás no acaban respetando tus límites.
- Te llevan a sentir cansancio, depresión, resentimiento interior o culpa.
- Tus relaciones se basan en estar siempre disponible para los demás, lo que genera dependencia.
- Te cuesta decir que no porque intentas complacer a todo el mundo.
- Sientes que das demasiado y recibes muy poco.
LIMITES RÍGIDOS.
- Construyes muros para mantenerte alejada de los demás.
- Crees que los muros te protegen y te hacen sentir seguro/a pero encerrarte en ti mismo/a no te permite conectar y disfrutar de tus relaciones.
- Te llevan a distanciarte y aislarte haciéndote sentir sola.
- Tus relaciones son frágiles o superficiales porque no compartes tu parte humana o vulnerable.
- Eres muy estricta/o con tus límites, no permites que haya excepciones en tus normas incluso cuando eso te beneficiaría.
- Puedes sentir que das poco pero recibes poco también.
LIMITES SALUDABLES.
- Son claros y directos desde el principio.
- Son beneficiosos para ti y para los demás porque captan lo que necesitas.
- Tu bienestar emocional es mayor y cuando pones límites logras mantener la calma.
- Tus relaciones se basan en la simetría, en la que tanto tus opiniones como las de los demás son igual de válidas.
- Eres capaz de decir no sin incomodidad o remordimiento y también puedes recibir un no de los demás sin tomártelo personalmente.
- Al expresar tus límites, encuentras un equilibrio entre lo que das y lo que recibes.
¿De qué te has dado cuenta? ¿qué característica o aspecto quieres desarrollar más?
La segunda estación explora los límites en función de sus áreas de influencia: Físicas, emocionales, mentales, temporales, materiales, relacionales y sexuales.
Te invito a anotar todo aquello que resuene te llame la atención y creas que puede ayudarte.
Límites físicos.
Relacionados con el espacio personal, el contacto físico y nuestra comodidad corporal.
Establece hasta donde permites el contacto o el espacio físico.
Ejemplos:
“Prefiero que me avises antes de abrazarme”.
“No quiero que me abraces sin preguntar”.
“Prefiero que no te sienes tan cerca”.
“Por favor, no te acerques tanto para hablar”.
Límites emocionales.
Protegen nuestras emociones y nos permiten decidir cómo y con quién compartirlas. Delimitan nuestro grado de apertura emocional frente a los demás.
Ejemplos:
“No estoy preparada para hablar de esto ahora”.
“Respeto tu opinión pero me hizo daño ese cometario”.
“No quiero que minimices lo que estoy sintiendo”.
Límites mentales.
Relacionados con nuestras ideas, opiniones y valores. Implican respetar nuestras creencias sin imponernos las de los demás.
Delimitan nuestro derecho a a tener opiniones y creencias propias.
Ejemplos:
“Entiendo que no estés de acuerdo, pero esta es mi perspectiva”.”No estoy de acuerdo, y está bien que pensemos lo mismo”.
“No quiero hablar de política/religión en este momento”.
“Te escucho, pero necesito tiempo para pensar”.
Límites temporales.
Están relacionados con como administramos nuestro tiempo y nuestra energía.
Deciden en que y con quien invertimos nuestro tiempo.
Ejemplos:
“Solo puedo ayudarte hasta las cinco de la tarde”.
“Solo puedo hablar 10 minutos, después tengo otro compromiso”.
“Hoy no voy a responder mensajes hasta la noche”.
“Necesito un fin de semana sin planes para mi”.
Límites materiales.
Relacionados con nuestras posesiones y como queremos compartirlas o protegerlas.
Delimitan que compartimos o prestamos y que no.
Ejemplos:
“Prefiero no prestar mi coche”.
“Esto es algo personal y no lo comparto”.
Límites relacionales o interpersonales.
Definen que tipo de dinámicas estamos dispuestas a aceptar en nuestras relaciones.
Definen el trato que aceptamos y el que no.
Ejemplos:
“No aceptaré que me hables con gritos o faltas de respeto”.
“No acepto que me hablen con gritos”.
“Si me insultas, me retiro de la conversación”.
“No me siento bien con esa forma de bromear”.
Límites sexuales.
Protegen tu integridad y tu consentimiento en toda experiencia íntima.
Ejemplos:
“Esto no me hace sentir cómoda”.
“Necesito ir más despacio”.
“No quiero esto ahora y espero que lo respetes”.
¿De qué te has dado cuenta?, ¿En qué aspecto quieres centrar tu energía para fortalecer tus límites personales?
Por ultimo te propongo un sencillo ejercicio de escritura terapéutica.
Escribe “Yo…. (tu nombre) me comprometo conmigo a establecer mis límites personales. Poner límites no es rechazar a los demás, es empezar a no rechazarme a mi misma”.
Después di en voz alta la frase anterior tres veces, con atención, intención, en una postura erguida, respirando y aflojando la musculatura lo que puedas.
Pro último inspirándote en las frases ejemplo de la última estación, escribe y después lee en voz alta la frase que puede ayudarte más. Anota detalladamente en que situación y con que persona puedes aplicarla. Como lo vas a hacer y de que forma eso va a ayudarte a sentirte mejor.
¿Cuando imaginas la situación aparece algún miedo? Escribe a tu miedo desde tu parte más sabia y compasiva, para apoyarlo y calmarlo.
Te invito a que me acompañes en mi Instagram: @vanesacervino_psicologa

